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jueves, 29 de mayo de 2008

vamos POR LA VIDA



GRACIAS A LA COLABORACION DE MARIBEL GRIJALBA

Entre Familia Soy Feliz

jueves, 22 de mayo de 2008

ENTREVISTA CON EL DR. RICHARD COHEN, AUTOR DEL LIBRO "COMPRENDER Y SANAR LA HOMOSEXUALIDAD"



«Una persona con sentimientos homosexuales puede cambiar»

No habla de especulaciones, ni de oídas. Richard Cohen, psicoterapeuta dedicado a ayudar a personas que experimentan atracción sexual por otros de su mismo sexo, vivió en carne propia el problema de la homosexualidad durante decenios antes de volver a ser heterosexual. En medio de incomprensiones y dificultades, Cohen ha ayudado durante los últimos quince años a miles de hombres, mujeres y adolescentes a recuperar su identidad de género y a poner paz y felicidad en sus vidas. Quiere llevar su mensaje de esperanza a muchos hispanohablantes que padecen por su homosexualidad sin que nadie les haya ofrecido un camino de salida.

- «Hoy en día muchos dicen que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible».
«No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara».
«He podido ayudar a muchos hombres, mujeres y adolescentes a salir de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a los que me decían: “Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo”».
«El movimiento en pro de los derechos de los homosexuales ha prestado un gran servicio a la sociedad al sacar la cuestión de la homosexualidad “fuera del armario” y al ponerla a la luz; pero la solución no está ni en la ciega aceptación ni en la tolerancia indiscriminada. La respuesta pasa por la comprensión y el amor».

¿Qué pretende usted con «Comprender y sanar la homosexualidad»?

- En este libro recojo mi experiencia personal y terapéutica acerca de la atracción homosexual. Presento las causas básicas de la atracción hacia las personas del propio sexo, es decir, por qué un hombre se siente atraído sexualmente por otro hombre, o una mujer, por otra. También expongo un modelo de recuperación y numerosos testimonios de personas que yo he tratado y que ya han logrado realizar el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad. Todos podemos lograr lo que nos propongamos. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas la curación es posible. Por supuesto, en el momento actual, muchos dirán que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible.

- Antes de ser terapeuta, usted mismo ha vivido la homosexualidad en primera persona…

- Efectivamente. Yo me sentía atraído sexualmente por los hombres. La gente me decía que yo había nacido así y que el pensamiento de cambiar era absolutamente inviable, y que terapéuticamente era además contraproducente.
Yo pensaba ¡Ni hablar! Cualquiera puede conseguir lo que anhela si tiene un ardiente deseo, elabora un buen plan, obtiene apoyo de otros, y se lanza decididamente por ello. Después, he podido aconsejar a muchos hombres, mujeres y adolescentes sobre cómo salir de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a los que me decían: «Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo».
Yo me daba cuenta de que algo no iba bien, por más que a mí alrededor insistieran en que era lo más normal del mundo.
Logré descubrir de dónde provenían los deseos que yo tenía hacia los de mi propio sexo, aprendí a curar aquellas heridas, y a dar cumplimiento a las necesidades que seguían insatisfechas desde mi infancia. La lectura de este libro y el seguimiento de este plan redundará en un gran beneficio: un camino de salida para volver a ser normal. He cometido tantos errores que eso permitirá a otros evitar algunos de los obstáculos en el camino hacia la libertad. He ayudado a otros a conseguir que lo que a mí me llevó diez años a ellos les cueste uno, dos o tres.

- ¿A qué tipo de lectores está destinado su libro?

- Escribí este libro pensando tanto en los psicoterapeutas profesionales como en el público en general, incluyendo –por supuesto– a quienes sienten inclinaciones sexuales hacia personas de su propio sexo y perciben al mismo tiempo que hay algo incorrecto en ello, así como a personas que conocen a alguien en esta situación. Me encuentro en la posición privilegiada de haber sido primero el paciente y ahora ser el terapeuta. No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara. Me resultó muy difícil explicarme ante terapeutas que carecían de la clave del problema. Actualmente en los Estados Unidos y el resto del mundo los centros universitarios enseñan una «terapia de afirmación gay».

El objeto de este libro es ayudar a los terapeutas, consejeros, clérigos y demás personas a comprender cómo ayudar a hombres y mujeres que sienten atracción no deseada (egodistónica) hacia las personas de su mismo sexo. También es una guía para «vencedores». Tengo la esperanza y por ello rezo de que, a su tiempo, el estigma de la atracción hacia las personas del mismo sexo decaiga y prevalezca la comprensión. Ojalá que este libro sirva como trampolín hacia ese sueño.

- ¿Qué opina usted del movimiento homosexual?

- El movimiento en pro de los derechos de los homosexuales ha prestado un gran servicio a la sociedad al sacar la cuestión de la homosexualidad «fuera del armario» y al ponerla a la luz. Tanto en el pasado como en el presente, a las personas con orientación homosexual les ha fallado mucha gente dentro de instituciones religiosas y sociales, y de la profesión médica y psiquiátrica. Hasta hace unos decenios les hicieron objeto de ridículo sin ofrecerles esperanza de curación y exacerbaron sus heridas de distanciamiento mediante prejuicios y discriminación social. Y ahora, en lugar de arrodillarse y pedirles perdón, lo que han hecho esas mismas personas e instituciones es sucumbir a la aceptación de la homosexualidad en nombre de la tolerancia. A mí esto me parece una forma de religión barata y de ciencia superficial.
Sin embargo, de puertas adentro, la mayor parte de la gente se siente mal con la homosexualidad. La solución no está ni en la ciega aceptación ni en la tolerancia indiscriminada. La respuesta pasa por la comprensión y el amor.
José Antonio Ullate
Fuente: libroslibres.info


Entre Familia Soy Feliz

"Comprender y sanar la homosexualidad"


El ex-homosexual y psicoterapeuta Richard Cohen


María Gudín analiza el libro R. Cohen


«La atracción homosexual se puede cambiar»


Entrevista a R. Cohen (”La Razón”)


María Gudín


“Hace unos años nuestra actitud cultural hacia la homosexualidad era de escándalo e incomprensión. Ahora tenemos aceptación con incomprensión”. Estas frases tomadas del libro “Comprender y sanar la homosexualidad” del psicólogo americano Richard Cohen definen el propósito del autor. Cohen enfoca la homosexualidad a la luz de la propia vivencia personal. Después de haber vivido varios años como homosexual activo recanaliza su orientación sexual y llega a asumir una conducta plenamente heterosexual.
El autor considera la homosexualidad como un síntoma que pone de manifiesto un trastorno subyacente de la afectividad.


Y pasa a examinarlo detenidamente a través de su propia vida y la de otros muchos pacientes homosexuales que, deseando superar esta tendencia, han buscado ayuda y han logrado también el cambio de orientación sexual.Cohen, casado y con tres hijos, es licenciado en Psicología Terapéutica y dirige la Fundación Internacional para la Curación, que realiza programas educativos, consultas y seminarios.


Una decisión ideológica


Richard Cohen se enfrenta a una serie de mitos que se proponen como dogmas inmutables en torno a la homosexualidad: «Es un principio muy simple que funciona así: si repites cualquier cosa durante el tiempo suficiente y lo gritas suficientemente alto, con el paso del tiempo se aceptará que es un hecho. Algunos ejemplos de estas grandes mentiras que han pasado de ser mitos a ser hechos incontrovertibles son: “Los homosexuales nacen así”, “Si eres gay siempre serás gay”, “Los homosexuales no pueden cambiar”, “El 10% de la población es homosexual”».


El cambio con respecto a la homosexualidad se originó en la década de los setenta, cuando en medio de un gran debate la homosexualidad pasó de ser considerada un trastorno de conducta a una nueva orientación sexual, tan legítima como la heterosexual.Así, en 1973, la homosexualidad fue retirada del catálogo internacional de enfermedades psiquiátricas, el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), en medio de una gran controversia. Hasta ese momento, la homosexualidad había sido considerada como un trastorno psíquico. La decisión fue polémica, y se inició en un Congreso de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) en San Francisco, la ciudad que se jacta de poseer la mayor población “gay” del mundo. En esa ocasión, el Centro de Congresos de San Francisco, donde tuvo lugar la reunión de la APA, fue literalmente tomado por activistas de la comunidad “gay” que impidieron el curso normal de las sesiones. Psiquiatras de reconocido prestigio que se dedicaban al estudio y tratamiento de la homosexualidad vieron boicoteadas sus intervenciones.


Este cambio no estaba tan claro y de hecho sólo consiguió el 58% de los votos. La exclusión de la homosexualidad del catálogo de enfermedades psíquicas fue una decisión política tomada bajo presiones, no la conclusión de un análisis científico y racional.En los años siguientes, la homosexualidad fue retirada de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. En 1986 se retiró también del DSM la paidofilia, es decir, la atracción sexual hacia los niños.Todo esto ha conducido a que hoy en día se acepte por una gran parte de la población que la homosexualidad es un modo de ser natural, normal e innato.


Sin base neurológica o genética


La mejor evidencia para desechar una teoría es la experiencia. Hoy en día sabemos que hombres y mujeres que querían dejar de ser homosexuales han cambiado, para ser heterosexuales. Terapeutas que han afirmado obtener resultados satisfactorios con sus tratamientos son, entre otros: Bieber (1), Soccaridis (2), Nicolosi, Hatteter, Gershman (3), Hadden (4), Hamilton, Van der Aardweg (5), Barnhouse, Ellis (6), etc. La mayoría de estos autores han publicado sus trabajos antes de la exclusión de la homosexualidad del DSM en 1973.


El libro de Richard Cohen incorpora datos actuales y la propia experiencia personal. Cohen revisa los estudios que configuran a la homosexualidad como una situación genética de la que es imposible escapar. Los estudios que confieren a la homosexualidad una carga estrictamente genética son tres: el informe LeVay, el informe Baylyie-Pillard, y el informe Hammer; los tres han sido rechazados finalmente por la comunidad científica como faltos de rigor y poco concluyentes (ver servicios de Aceprensa 67/99, 45/94, 35/96).


Actualmente, no hay datos para afirmar que la homosexualidad sea un trastorno orgánico, con base hormonal o neurológica.


Richard Cohen, además de revisar los trabajos que atribuían una base neurológica o genética a la homosexualidad, reúne una serie de estudios de diverso tipo que clarifican que la conducta homosexual no es algo normal ni natural. Así, entre otros datos impactantes recoge los que siguen.


El instituto Kinsey publicó un estudio acerca de varones homosexuales que vivían en San Francisco. Indicaba que el 43% de los estudiados a lo largo de su vida habían tenido relaciones homosexuales con 500 o más hombres. El 79% manifestó que más de la mitad de sus compañeros sexuales eran personas que no conocían previamente (7). Una encuesta de la Asociación Americana de Salud Pública reveló que el 78% de los homosexuales habían padecido una enfermedad de transmisión sexual (8). Un informe de la Asociación Nacional de Gays y Lesbianas afirmó que el alcoholismo y el abuso de drogas es tres veces mayor que entre los heterosexuales (9).Parejas infielesMás datos: dos terapeutas homosexuales masculinos realizaron una encuesta sobre 156 parejas de varones. Descubrieron que el 95% de las parejas eran infieles y que el 5% de las fieles no habían permanecido juntas más de cinco años. Esta estadística es clara si se tiene en cuenta otras realizadas sobre la fidelidad en parejas heterosexuales.


El “American Journal of Public Health” publicó una encuesta realizada a más de dos mil personas y reveló que en un periodo de cinco años sólo un 6,4% de las parejas heterosexuales fueron infieles. El National Opinion Research Center de Chicago publicó que, sobre 3.500 encuestados, entre un 3% y un 4% tenía un amante distinto a su cónyuge. Estos resultados contrastan con el 95% de las parejas homosexuales infieles.


A estos datos recogidos en el libro de Cohen, podemos añadir distintos artículos en la literatura científica. Recientemente, en un artículo que revisa los abusos sexuales cometidos por padres adoptivos, el 60% eran abusos de tipo homosexual (10). Por otro lado, según el informe realizado por el John Jay College of Criminal Justice (City University of New York) sobre los abusos sexuales contra menores cometidos en la Iglesia católica americana, resulta que los abusos eran, en su mayor parte, contra niños (81% de los casos) y de naturaleza homosexual (cfr. Aciprensa 36/04).


Estos hechos, que se encontran en la prensa especializada, no se difunden ni se comentan en los medios de comunicación que llegan al amplio público. Y, cuando se citan, todos los problemas de la homosexualidad se atribuyen al rechazo social y se culpabiliza a la sociedad, que condena al homosexual al ostracismo.


La terapia del cambio de orientación


El libro de Richard Cohen no se queda en el problema de la homosexualidad, sino que ofrece una serie de soluciones válidas que parten de la propia experiencia del autor.


El libro se divide en tres partes. En la primera el autor relata su propia historia y describe las causas profundas de la atracción hacia personas del mismo sexo. En la segunda parte presenta un modelo de recuperación en cuatro etapas. La última parte trata de cómo curar la homofobia, cómo superar el miedo y el odio a la homosexualidad mediante la compasión y la comprensión.


Entre las causas de la homosexualidad, Cohen –a diferencia del psicoanálisis que incidía en problemas de relación entre padres e hijos y traumas sexuales en la infancia– analiza una serie de variables complejas que conducen a que un individuo experimente atracción hacia personas de su mismo sexo. Entre otras, la variable familiar, entendida como el conjunto de problemas que inciden en una familia, y que a menudo están sin resolver.


Una variable que influye en el desarrollo de la conducta homosexual es el temperamento. Es real que en los varones homosexuales hay una mayor sensibilidad; el niño hipersensible reaccionará con más dolor y frustración ante los temas difíciles que se plantean en la familia. Muchos de los homosexuales varones tienen una naturaleza sumisa, en lugar de un carácter agresivo. También estos niños suelen poseer una inclinación artística; gozar de una naturaleza artística puede ser una carga si la familia rechaza o malinterpreta las dotes del niño.Cohen señala que entre las causas de la homosexualidad están las heridas recibidas en la infancia y juventud, que clasifica como heridas homoemocionales y heteroemocionales, según sean causadas por familiares o allegados del mismo o distinto sexo.


Estas heridas inciden más en sujetos hipersensibles que, al llegar a la pubertad, pueden encontrarse con dificultades para asumir el propio rol sexual. También es posible que tiendan a compensar las carencias afectivas que han sufrido con apegamientos y conductas sexuales desviadas hacia el mismo sexo.


Cuatro etapas


En la segunda parte del libro, el autor se centra en la terapia de reorientación sexual, dividida en cuatro etapas.


En la primera etapa el individuo debe evitar la conducta sexual anómala y para ello desligarse del mundo homosexual. Insiste en la necesidad de desarrollar una serie de vínculos sanos y positivos, para lo que es imprescindible contar con un grupo de apoyo. Al final del libro se da una lista de instituciones de apoyo que actúan para sanar la homosexualidad, de distintas organizaciones religiosas y civiles.


En segundo lugar, fase de arraigo, se debe comenzar con una terapia cognitiva, deshaciendo falsos reconocimientos y razonamientos equivocados. Aquí el sujeto debe mejorar su autoestima desarrollando habilidades, identificando sentimientos, pensamientos y necesidades.


Las dos últimas etapas se centran en la curación de las heridas psíquicas que causan esa atracción hacia personas del mismo sexo, y además las dependencias afectivas que, en muchos casos, son más importantes que la propia tendencia homosexual. Toda la terapia de Cohen tiene una base profundamente espiritual. Cohen afirma el valor de la oración, contar con un Dios que es Padre y que ayuda al que de manera recta busca solucionar su problema.


El libro de Cohen finaliza refiriéndose a la homofobia y a los problemas que se producen en las familias y entidades que se encuentran con un individuo homosexual.


Hay que deplorar que las personas homosexuales sean objeto de expresiones malintencionadas y de actuaciones agresivas. La dignidad propia de cada persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las legislaciones y en las acciones. Sin embargo, tampoco se puede admitir que la más mínima crítica hacia la conducta homosexual, o el intento científico de profundizar en ella, sea calificado como homofobia. Hay que dar paso a una investigación verdaderamente libre de prejuicios, en la que se estudie si muchos de los casos aparentemente incurables de homosexualidad tienen posibilidad de solución, mediante técnicas de psicoterapia.


Richard Cohen. “Comprender y sanar la homosexualidad”. LibrosLibres. Madrid (2004). 360 págs. 18,95 €. T.o.: “Coming Out Straight”. Traducción: José Antonio Ullate.María Gudín es especialista en Neurología.Tomado de Aceprensa 155/04(1) Bieber I, Bieber TB. “Male homosexuality”. Can J Psychiatry. 1979 Aug; 24(5): 409-21.(2) Socarides CW. “Some problems encountered in the psychoanalytic treatment of overt male homosexuality”. Am J Psychother. 1979 Oct; 33(4): 506-20.(3) Gershman H. “The use of the dream in the therapy of homosexuality”. Am J Psychoanal. 1971; 31(1): 80-94.(4) Hadden SB. “Group psychotherapy with homosexual men”. Int Psychiatry Clin. 1971; 8(4): 81-94.(5) Ver servicios 45/94 y 35/96.(6) Ellis A. “The effectiveness of psychotherapy with individuals who have severe homosexual problems”. Consult Psychol. 1956 Jun; 20(3): 191-5.(7) A. Belly A. & M. Weinberg, “Homosexualities: an study of diversities between men and women”, Simon & Schuster, New York (1978), pp. 308-312.(8) E. Rueda, “The Homosexuals Network: Public and Private Policy”, Old Greenwich, CT (1983).(9) D. van Pelt. “Gay are more prone to Substance Abuse”. Insight, 1990, p. 53.(10) Cameron P. “Molestations by homosexual foster parents: newspaper accounts vs official records”. Psychol Rep. 2003 Dec; 93(3 Pt 1): 793-802.


Posturas “científicas” e ideología


El pasado julio la Asociación Americana de Psicología (APA) emitió un comunicado en el que se pronunciaba a favor del matrimonio entre homosexuales y su derecho a la adopción, y condenaba las leyes que dan distinto tratamiento en estas áreas a los heterosexuales y a los homosexuales. La APA manifestaba que “es injusto y discriminatorio negar a las parejas del mismo sexo el acceso al matrimonio y sus correspondientes beneficios, derechos y privilegios”.


Esta resolución de la APA se basaba en las recomendaciones de un “Grupo de trabajo sobre las familias y relaciones del mismo sexo”. Este comité estaba formado por los siguientes miembros, todos activistas del movimiento “gay”:— Dr. Armand Cerbone, que había sido premiado por la Society for the Psychological Study of Lesbian, Gay, and Bisexual Issues, por sus destacados servicios al movimiento “gay”.— Dra. Beverly Green, que fue directora de “Psychological Perspectives of Lesbian and Gay Issues”.— Dra. Kristin Hancock, que es miembro fundador de la sección 44 de la APA, grupo dedicado a los temas homosexuales, y autora de “Directrices para la Psicoterapia con lesbianas, “gays” y bixesuales”.— Dr. Lawrence A. Kudeck, miembro del comité editorial de “Contemporary Perspectives on Lesbian, Gay, and Bisexual Psychology”.— Dra. Candace A. McCullough, una lesbiana sorda que convive con su pareja Sharon Duchesneau, también sorda. Adquirieron notoriedad cuando Duchesneau se sometió a una inseminación artificial de un donante también sordo, para tener más probabilidad de conseguir un hijo que fuera sordo de nacimiento (cfr. “Washington Post”, 31-03-2002). Duchesneau y McCullough no consideran que la sordera sea una discapacidad, sino una identidad cultural. Querían un niño que encajara bien en la comunidad de sordos.


Información tomada de www.narth.com, página web de la National Association for Research & Therapy of Homosexuality.


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Entre Familia Soy Feliz

" ESPAÑA-INGLATERRA: FRACASO DE LA EDUCACIÓN SEXUAL"


COLABORACIONES DE LIC. REBECA REYNAUD


En Inglaterra y España los embarazos y abortos de las menores de veinte años confirman que el fácil acceso a los anticonceptivos no impidió el aumento de abortos. "¿Esperan de verdad que creamos que en la Gran Bretaña moderna los adolescentes contraen enfermedades venéreas y quedan embarazadas porque no saben la causa de estas cosas o cómo prevenirlas?"


España: se dispara el crimen del aborto


"El aborto se dispara" se ha convertido ya en un titular tradicional cada vez que el Ministerio de Sanidad español publica las cifras anuales. En 2006, España sobrepasó la barrera de los 100.000 abortos quirúrgicos cometidos bajo el amparo de la ley inicua que los autoriza (y declarados, pues las últimas investigaciones sobre abortos irregulares indican que algunas clínicas no declaran todos los que hacen). El total de 101.592 supone un aumento del 10,8% con respecto al año anterior. Como en 2006 hubo 481.102 nacimientos, resulta que más de uno de cada seis niños por nacer son asesinados por el aborto provocado.

Entre los datos más significativos está que la tasa de abortos por mil mujeres de 15 a 44 años subió de 5,52 en 1997 a 10,62 en 2006. La inmensa mayoría de los abortos quirúrgicos (97,5%) se realizan en clínicas privadas. Y en el 96,98% de los casos se adujo riesgo para la salud de la madre, especialmente la "salud psíquica". Este supuesto es el coladero que convierte el aborto en algo libre de facto en España, como las recientes investigaciones judiciales ponen de manifiesto.


Entre la lluvia de sombríos datos, destacan los referidos a la gente joven. Abortaron casi 40.000 menores de 25 años. Y 14.000 de ellas tenían menos de 20 años. El 12% de estas, 1.679, ya habían abortado al menos otra vez. Y estos números no dejan de aumentar a pesar del fácil acceso a la anticoncepción.


Desde que en España se introdujo el abortivo llamado "píldora del día después" el número de unidades distribuidas en hospitales y farmacias pasó de 160.000 en 2001 a 506.000 en 2005. Al mismo tiempo, el número de abortos quirúrgicos creció un 45%, y los practicados en menores de 19 años han seguido aumentando hasta alcanzar el 13,7% del total de abortos en 2006.
El "progresismo" que no plantea más remedio que la anticoncepción, vuelve a repetir que falta educación sexual y que hay que facilitar el acceso a los anticonceptivos, especialmente la píldora del día siguiente.


Inglaterra: 193.700 abortos en 2006


Cada día, veinte menores de dieciséis años quedan embarazadas en Inglaterra y Gales. Según los datos de 2005, los últimos disponibles, el total era un 4% más que el año anterior. Casi 50.000 menores de 18 años conciben cada año. Son cifras que se conocían en términos globales, pero que un informe del Sistema Nacional de Salud desglosa y analiza ahora con sombrías conclusiones. Por primera vez, miembros del gobierno laborista reconocen oficialmente el fracaso del programa de educación sexual emprendido en 1999.

La iniciativa, en la que se han gastado 150 millones de libras (200 millones de euros), buscaba reducir los embarazos de adolescentes a la mitad en 2010. La campaña se ha basado en facilitar el acceso a la anticoncepción y a la píldora del día siguiente, incluso sin consentimiento paterno. Hasta ahora sólo una enfermera en la escuela podía ofrecerlas en esas condiciones, pero el gobierno quiere ir más allá y que los menores de 16 puedan acceder a ellas también en las farmacias.


Promediando el programa los resultados –reconoce el informe–, son desoladores. Gran Bretaña tiene el índice de embarazos de adolescentes más alto de Europa occidental: el triple que en Francia; cuatro veces el italiano; seis veces el de Holanda. Los embarazos en menores de 18 años han aumentado un 1,3% en esos cinco años. A la vez, crece el número de estos embarazos que terminan en aborto: el 47% de los embarazos de jóvenes de 16 y 17 años, el 58% en el caso de las menores de 16 años; 5 puntos más que el año anterior en ambos casos.


Los datos muestran que "la pobreza, los índices de rupturas familiares y la religión parecen tener más efecto en la tasa de embarazos adolescentes que políticas más directas como la educación sexual o el fácil acceso a la planificación familiar", declaró David Paton, economista de la Nottingham University Bussiness School, citado por el DailyTelegraph (03-01-2008). Paton cree que "ahora hay una aplastante evidencia" de que las políticas del gobierno "sencillamente no son efectivas para frenar" los embarazos adolescentes.


¿Educación o sexualización?


Norman Wells, de la organización Family Education Trust, ha criticado a los diputados por "la eliminación sistemática de toda restricción que solía actuar como traba para el sexo adolescente". Anna Atkins, escritora y periodista, comentarista habitual de The Guardian, cree que el énfasis en educación sexual y anticoncepción está transmitiendo el mensaje de que el sexo en la adolescencia es inevitable.


El debate lleva vivo casi dos meses, después de que un grupo de diputados, periodistas y personajes célebres en el Reino Unido publicase una carta en The Times, pidiendo mayor acceso a los anticonceptivos y más educación sexual en las escuelas para frenar los embarazos adolescentes. El columnista Tom Utley comentaba en el Daily Mail (06-12-2007): "¿Esperan de verdad que creamos que en la Gran Bretaña moderna los adolescentes contraen enfermedades venéreas y quedan embarazadas porque no saben la causa de estas cosas o cómo prevenirlas? ¿Nunca han estado con un adolescente británico, han abierto una revista para adolescentes o han echado un vistazo al tipo de programas que los más jóvenes ven?".


Utley recuerda que "la educación sexual es ya una parte obligatoria del currículo" entre los 11 y los 16 años en las escuelas estatales. Habla desde la experiencia personal con un hijo adolescente y la cantidad de tiempo que dedican en el horario escolar a información sexual y se pregunta si "no es curioso que los índices de embarazos adolescentes se hayan disparado desde que las escuelas comenzaron a dedicar días enteros a educación sexual". FIN, 06-02-08
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Fuente: Aceprensa 08-01-08; NG 231, 351, 386, 512, 518, 537, 560, 569, 576, 617, 756, 813, 842, entre otros.NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;
Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.
NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 759, 07/08. Gacetilla nº 882. Buenos Aires, 6 febrero 2008


Entre Familia Soy Feliz

viernes, 4 de abril de 2008

¿Enaltecer o banalizar la sexualidad?

Entre Familia Soy Feliz

Dra. Gloria María Tomás y Garrido
Vicepresidente de la Sociedad Valenciana de Bioética en las
VI Jornadas nacionales y II internacionales de Bioética

Me he decido a poner por escrito algunas consideraciones que colaboren a la protección de nuestros vulnerables sentidos de tanta vulgaridad torpe e impactante que nos están ofreciendo casi a domicilio.

No es una novedad el sexo; hemos aprendido a verlo y a vivirlo –desde que nacemos somos niños o niñas- antes de conocerlo; tampoco es novedad los abusos del sexo; ya los ancestros mesopotamios divinizaban la prostitución.
En esto, parece ser que entendían las cosas mejor que nosotros –es más lógico enaltecer la sexualidad que banalizarla; intuían que, además del aspecto lúdico, había en ella algo de sagrado.

Pero ahora, al menos en demasiadas ocasiones, queremos captar la sexualidad desde lo instintivo, como si la biografía personal se definiera por sus hormonas; al asimilar los comportamientos humanos por las funciones biológicas, se concluirá que basta conocer los mecanismos para remediar las carencias y para asegurar los rendimientos.

"Juventud y sexo seguro"; por esta vía de autorreducción y engaño, todo se arreglaría si se lograra un mayor perfeccionamiento del preservativo...

La experiencia global de toda persona honesta sabe que a amar, se aprende amando, que el sentimiento sexuado tiene mucho que ver con la elocuencia de lo corporal que expresa compromiso y, por lo tanto, ternura, intimidad, concordia de caracteres...; allí donde existe esta armonía de los espíritus, rebosa sobre los cuerpos.

Bien es cierto que, por ser la persona perfectible y defectible, necesita ayuda.

Hay una educación sexual; no basada en la torpeza ni en la ligereza, en la que la naturaleza no sufre la queja de sentido.

No al mercado del cuerpo, no a una especie de ilusión materialista, eclipsadora de valores, engullidora de realidades nobles, transformadora de la grandeza de la persona en enanismo espiritual, no a la aniquilación del presente y al destrozamiento del futuro...

Mi propuesta es la no reducción del lenguaje del significado humano de la sexualidad y del amor conyugal a la mera biología controlable...; la sexualidad está para expresar un mundo interior muy rico: las pasiones, los amores, los afectos..., de tal forma que, en su radical fundamento es exigible lo exclusivo y lo excluyente; el para siempre de todos los enamorados.

Quizás ya seamos conscientes de que hay tal relación entre el amor que alguien puede dar, y su manifestación plena en el hijo que, simultáneamente, coinciden el más profundo acto unitivo corporal del amor con el hecho de concebir: intimidad y donación; donación y fruto.

La vida es mucho más que todo lo que la fría técnica posibilita; no es cuestión de avanzar sin más; hay que avanzar sobre uno mismo; eso es lo que nos pide nuestra dignidad; dignidad en la que hemos sido constituidos, y en la que anhelamos terminar... "ser lo que soy".

Los padres, primeros educadores, los maestros y los mismos jóvenes
hemos de afrontar este desafío...

¡Enaltecer la sexualidad!